Comenzó cuando tenía 14 años. Destruido por las drogas, Gustavo Morales estaba dispuesto a quitarse la vida. Lo traicionó la curiosidad. No sabía por qué la gente la consumía, ni mucho menos los efectos que causaba. Sólo supo que una vez que la probó, la cocaína se posesionó de su cuerpo y mente. El dice:
“Cuando empecé mi adicción a las drogas tenía 14 años de edad. No entendía por qué a la gente le gustaba, entonces decidí probarla para darme cuenta. La primera vez que lo hice fue con marihuana y descarté los mitos de que a uno lo ponía loco, más bien me sentí relajado y con unas ganas enormes de reírme”
“Luego un amigo me dio a probar cocaína y sólo puedo decirte que me fascinó. Me sentí súper enérgico y eufórico, tal como si fuera el dueño del mundo. Y lo bueno es que no me sacaba de los límites”
Al comienzo “sacaba buenas calificaciones, pero con las drogas terminé con notas mediocres, finalmente conseguí un trabajo, pero cada centavo me lo gasté en cocaína”
Al poco tiempo se quedó sin trabajo y se mudó hacia Honduras. Allí también consumió droga hasta más no poder. Su aspecto fue desmejorando.
“No estaba haciendo nada en esta vida, era prácticamente una lacra social y cuando me sentí completamente decepcionado y dispuesto a tomar la decisión fatal, marqué un número que había visto por allí y le conté a la muchacha que me contestó lo que quería hacer”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario